

Y la vuelta no ha podido ser mejor, ni por el sitio elegido, el pórtico de San Miguel, ni por el recibimiento que nos han dado la gente de Alfaro, que como podeis ver en las fotografías, llenó la Plaza de España hasta la bandera y que participó durante las casi dos horas que duró nuestro concierto sin parar de cantar y bailar ni un momento.
Hemos contado en esta ocasión con unas expectadoras de excepción, las más de 500 famosas cigüeñas que pueblan durante todo el año las torres y la fachada de la Catedral de San Miguel y que aguantaron sin levantar el vuelo todo el concierto.
¡Seguro que también les gustó a ellas!
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