

Hay veces en que no bastan las palabras para describir lo que uno siente. Eso es lo que nos sucede siempre que vamos a Miami a dar un concierto.
Para el público, cubano en su mayoría, sus vivencias personales van estrechamente ligadas con muchas de nuestras canciones y eso hace que nuestros conciertos allá sean, más que un recital de canciones, un recital de recuerdos, emociones y sentimientos.
Con el Dade County Auditorium completamente lleno, nos reencontramos con una audiencia que siempre nos sorprende con su cariño y total entrega desde la primera canción, y a juzgar por los mensajes que estamos recibiendo en el “Libro de Visitas”, parece que volvió una vez más a crearse esa magia entre artistas y público que hace que un concierto sea inolvidable para ambos.
Al menos para nosotros lo es ya.
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