
Aún así, (y no sé si con piedras en los bolsillos para no volarse) la Carpa se llenó de gente y además resistió el viento y la lluvia. Original nos pareció la pantalla gigante y su situación, para que todo el mundo pudiera seguir la actuación.
Una vez más, y en este nuestro penúltimo concierto de la gira, lo pasamos extraordinariamente bien. Ni los elementos desatados pueden con nuestra generación.
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